Situación de los residuos sólidos en Chile

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En primer lugar, referirse a los residuos sólidos en América Latina y el Caribe es hablar de problema multidimensional, en donde se generan más de 540.000 toneladas al día (1 kilo por persona), con un 60% de materia grasa y el resto en envases y embalajes. En segundo término, pese a la compleja situación de los residuos sólidos es justo reconocer avances y muy especialmente en la disposición final. Sin embargo, aún no sabemos el destino de 145.000 ton/día de residuos, de los que se estiman, con alta probabilidad, que se disponen en basurales, sin ninguna fiscalización.


Esta generación de residuos sólidos no controlados, de 170 millones de personas, con importantes impactos ambientales En tercer lugar, hay que agregar el desfinanciamiento del sector, donde solo contribuyen no más del 30% de la población.


Chile no es la excepción y hoy arrastra un déficit del orden de US$ 63.547. 102 (Amusa, al 28 febrero de 2021), donde el 80% de la deuda se concentra en 21 municipios y de ellos el 60% es de la Región Metropolitana Sin embargo, es a partir de 1996 que nuestro país tiene buenos proyectos de rellenos sanitarios con planes de cierre y sellado, Desde enero de 2008, Chile cuenta con el DS 189 Reglamento sobre condiciones sanitarias y de seguridad básica en rellenos sanitarios, que aporta criterios ambientales, de seguridad, técnicos, sanciones y multas, En el Informe del Estado del Medio Ambiente 2020, Chile registra para el 2018 una generación total país de 19,6 millones de toneladas de residuos sólidos, de los cuales 99,2 % son no peligrosos alcanzando una cobertura por servicio de aseo de un 96% de la población Hoy Chile, según el catastro oficial, cuenta con 128 sitios de disposición final operativos. Donde 80 instalaciones son de administración municipal, 21 operados por privados y el resto mixto predominando la concesión. Además, hay infraestructuras de apoyo a la gestión, previa disposición final, que cuenta con ocho estaciones de transferencia de les cuales dos son estaciones de trasvase.


En relación al destino de los residuos sólidos domésticos y asimilables, sigue siendo mayoritario a relleno sanitario, llegando a un 78,2 %, considerada como la mejor cifra delos últimos 20 años, confirmando la tendencia a una contención total de los residuos, lo que a mi juicio define el momento para escalar una nueva etapa de gestión de los residuos, en los que encontramos la valorización definida por la Ley (MMA, 2016) invirtiendo en educación “Para que juntar si luego quiero separar” OPORTUNIDAD Chile tiene una nueva institucionalidad ambiental y cuenta con una Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos (ENRO) —el cual contempla reciclar el 30% de los residuos orgánicos municipales al 2030—, un Programa Reciclo Orgánicos (Canadá Chile) y una Hoja de Ruta de la Economía Circular. Dicha estrategia nos orientará hacia la economía circular durante los próximos 20 años con acciones y con iniciativas sustentables a nivel transversal.


La gestión de los residuos sólidos presenta complejidades, en la que para resolver el problema hay que alcanzar Cuatro vértices virtuosos; Técnicos, recursos, voluntad política y educación la economía circular constituye hoy un cambio profundo de paradigma en las formas de producción y consumo.


Plantea la necesidad de dejar atrás la lógica lineal del extraer – producir – consumir – tirar, para avanzar hacia un modelo en que los residuos y la contaminación se eliminan desde la etapa de diseño, los productos y los materiales que entran en el ciclo económico se aprovechan durante el mayor tiempo posible y los procesos económicos regeneran los sistemas naturales en lugar de degradarlos. En pleno siglo XXI, es posible cambiar tendencias y ser generadoras de mejoramiento ambiental, equidad social y promoción del crecimiento económico. El hoy se presenta como la oportunidad de avanzar para escribir el cambio de paradigma, pasar del manejo lineal de residuos hacia la economía circular para lograr ciudades verdaderamente sostenibles. No obstante, estamos convocados con urgencia a resolver la disposición final como única caja de seguridad que nos otorga un relleno sanitario. Debe asegurarse un costo operación real, debe optimizarse para llegar a recibir solo el rechazo. No hay que olvidar la dificultad de generar un nuevo relleno, requiere a lo menos siete años en implementar.


Lo que no puede pasar, es desperdiciar un estudio como el “BID Chiloé y Palena” por falta de voluntad política y luego estar obligado a una solución externa para evitar una emergencia ambiental, en medio de una pandemia y por determinación de la Corte Suprema se debe levantar más de 20.000 toneladas de residuo fresco, para transportarlo a más de 800 kilómetros. Un castigo para el ciudadano y un costo enorme para las arcas fiscales.

Autor: DR. ING. MARCEL SZANTO NAREA, profesor del Instituto Geografía PUCV, Cátedra Unesco Ingeniería Ambiental.

Publicada en El Mercurio con fecha 22/12/21

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